La risa es el gran antídoto contra los venenos del espíritu.

06 mars 2012

La verdad



Todos queremos llegar a ser algo. De pequeños soñamos con ser astronautas, famosas cantantes o bailarinas, futbolistas. Después empezamos a aspirar lo que nos marcará de por vida, como un hierro candente. Aquellos que nos motiva, nos alegra, nos divierte, nos hace ver la vida en perspectiva. Pero no es más que una señal, un apéndice de nuestra propia identidad. No nos representa nuestro oficio o vocación, al contrario de la creencia popular. Realmente, quién logre encontrar su propia seña de identidad, a mis ojos, es un genio.


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